Contra el episodio de relleno
Defender lo que sobra en una serie es defender el tiempo que nadie mide.
El episodio que no avanza nada
Todo el mundo sabe cuál es: el que se puede saltear. Los personajes van a la playa, o se quedan encerrados en un ascensor, o preparan una cena. La trama no se mueve un centímetro. Las guías de visionado lo marcan en gris.
Y sin embargo es el episodio que más se recuerda de muchas series. No porque pase algo, sino porque durante veinte minutos los personajes existen sin tener que servir para nada.1
Tiempo que no se puede resumir
Un resumen de trama cuenta lo que pasa. No puede contar cuánto dura. Y la duración es la mitad de lo que una serie hace: la sensación de haber vivido con alguien, no de haber leído su ficha.
Si se lo corta, queda una historia más eficiente y una convivencia más corta.
La eficiencia como síntoma
Las temporadas de ocho episodios no son más densas: son más apuradas. Cada escena tiene que justificar su lugar, y lo que no avanza la trama se va primero.2
No pido que vuelvan los veinticuatro episodios. Pido que dejemos de usar «relleno» como insulto. A veces es lo único que no está intentando vendernos la temporada siguiente.
Notas
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No es nostalgia: vuelvo a esos episodios más que a los finales. ↩
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La reseña de Hilo rojo T2 es un buen ejemplo del problema contrario. ↩